lunes, 23 de marzo de 2009

Los curiosos van al sitio del accidente



Fuente :http://www.elcomercio.com/noticiaEC.asp?id_noticia=265054&id_seccion=4


El mirador de Guápulo se convirtió en un ‘centro turístico’. Cientos de personas van al lugar para tomar fotografías y para comentar sobre el accidente aéreo.


La música en vivo, el café y la vista panorámica ya no fueron los atractivos principales del mirador de Guápulo, en el norte de Quito.

Más de 60 personas querían ver los destrozos que dejó la avioneta Beechcraft del Ejército, el pasado jueves. Cada una buscaba la mejor ubicación en los alrededores del mirador, para observar.

Familias enteras llegaban al lugar para recrear lo acontecido. La mayoría de visitantes era de distintos sitios de la ciudad.

Uno de ellos es Jacinto Mantilla. Él llegó con su esposa Gloria. Ellos viven en El Recreo, al sur de Quito, y con su cámara de fotos querían captar las mejores imágenes de lo que quedó del edificio.

Cerca de las 11:00, 10 autos estaban estacionados en la calle Rafael Larrea, frente al mirador. Los conductores que pasaban por el sector se dejaban llevar por la curiosidad y frenaban para observar los dańos que dejó la aeronave.

Después de 10 minutos, se formó una hilera de vehículos en la vereda. La fila de carros estacionados llegaba hasta la av. González Suárez. Todos querían un recuerdo de la tragedia.

“ˇNo puedo creer cómo se estrelló! La culpa la tiene el piloto. El edificio es pequeńo... ˇQué hacía volando tan bajo!”, dijo César Guevara. Él desayunaba frente al Hotel Quito y decidió ir al lugar del accidente. Con su celular captó las imágenes, mientras conversaba con su amigo, José Palacios.

A esa hora, los visitantes no dejaban de comentar sobre las posibles causas del accidente. Las versiones y los detalles de la tragedia se repetían más de una vez.

“La aeronave estaba volando bajo. żCómo lo hizo? Además, es una irresponsabilidad viajar con civiles en los aviones del Ejército”, seńaló Wilber Flores, de 50 ańos. Su hija Carolina le manifestó que las autoridades deben tomar cartas en el asunto. “Es un sector de riesgo, hasta el momento, es el cuarto accidente de aviación”.

María Cristina Salazar culpa del accidente al deterioro de las aeronaves. “Los aviones del Ejército necesitan un mejor mantenimiento. No es coincidencia que en la mayoría de percances aéreos estén involucrados los aviones de las FF.AA. Gracias a Dios no fue una nave más grande, caso contrario el accidente pudo ser de mayor proporción”, dijo.

Ella vive en el valle de Los Chillos y fue a Guápulo, con su pequeńa hija, para fotografiar lo que quedó del edificio.

El ingeniero José Morocho intentó llegar al lugar de los hechos. Sin embargo, el cordón policial, ubicado en los alrededores del inmueble, no se lo permitió. “Quise tomar una foto de cerca, pero los policías no me dejaron pasar”.

Morocho prefiere pensar que la neblina sorprendió al piloto. “En el sector existe una densa niebla y el piloto perdió la visibilidad y no pudo hacer nada”, explicó.

Por otro lado, Áxel Aguilar aprovechó la gran cantidad de turistas para entregar volantes. “Supe que venía mucha gente a ver las secuelas del accidente y decidí publicitar el restaurante para el que trabajo. Caminé desde la avenida 6 de Diciembre y espero que el esfuerzo valga la pena”, seńaló.

Por otro lado, la prensa no puede pasar al edificio Linda Vista. Los militares resguardan el sector y vigilan la entrada y la salida.

Según Henry Ochoa, coordinador de la Cruz Roja, se mantiene el apoyo psicosocial a los familiares de los fallecidos y a quienes perdieron sus departamentos.

“Se está trabajando en la recuperación de confianza de los afectados. Todavía tienen miedo y no saben si les indemnizarán por sus departamentos”, manifestó.
El apoyo psicológico se mantendrá hasta la próxima semana. Sin embargo, no se descarta la posibilidad de alargar el tratamiento.