jueves, 31 de julio de 2008

Desarrollan 2 farmacos que sustituyen el ejercicio fisico (fuente la verdad.es)

Se podrán ingerir en píldoras, aumentan la resistencia física y proporcionan idénticos beneficios que la práctica del deporte

Si usted es de esas personas que intenta por todos los medios mantenerse en forma con abundante ejercicio, es posible que dentro de poco no necesite sudar la camiseta para obtener idénticos resultados y los mismos beneficios que proporciona una actividad física regular. O por lo menos eso es lo que promete un equipo de investigadores de los institutos norteamericanos Salk y Howard Hughes, tras identificar dos compuestos químicos que «mimetizan» la mayor parte de los efectos que la práctica de ejercicio produce en el organismo.

Los nuevos medicamentos, en efecto, incrementan la habilidad de las células para quemar grasas, algo que se traduce en un aumento notable de la resistencia física. Ambas drogas pueden ser ingeridas por vía oral, en forma de píldoras, y una vez en el interior del organismo trabajan para reprogramar genéticamente las fibras musculares, de manera que utilizan «mejor» la energía disponible y se contraen y dilatan repetidamente sin sufrir los efectos de la fatiga. En los experimentos realizados con ratones de laboratorio, los roedores a los que se suministró los fármacos corrían más rápido y durante más tiempo que los que no los habían ingerido.

Animales

Los animales a los que se dio AICAR, una de las dos drogas, corrieron hasta un 44% más de tiempo que aquellos que no recibieron el tratamiento. El segundo compuesto, llamado GW1516, tiene un impacto más espectacular en la resistencia física, pero sólo si se combina con ejercicio.

El equipo de investigadores, liderado por Ronald M. Evans, aparece en la edición digital de la revista Cell. Según los científicos, además de tener los efectos descritos sobre la resistencia física, la combinación de ambos compuestos tiene un «extraordinario potencial terapéutico», especialmente para tratar la fragilidad o la excesiva disminución muscular en pacientes hospitalizados e inmovilizados durante largo tiempo, ancianos, o personas que sufran trastornos como la obesidad o cualquier otra clase de desorden metabólico para cuyo tratamiento se recomiende realizar ejercicio.

Preocupado por el riesgo potencial de abuso de estas dos sustancias, que podrían convertirse pronto en otra forma de dopping, Evans ha desarrollado también un test que permite identificar rápidamente ambas drogas tanto en la sangre como en la orina de atletas sospechosos de haberlas ingerido para obtener ventaja en una competición.

«Si a usted no le gusta el ejercicio -asegura Evans-, seguramente estará encantado de obtener los mismos beneficios tomando una pastilla».