jueves, 28 de febrero de 2008

Los niños de hoy vivirán menos que sus padres por la obesidad

El exceso de peso adelanta 30 años ciertas enfermedades, según un estudio de La Caixa

• Los malos hábitos alimentarios, el entorno y la genética son los principales causantes

Por primera vez en la historia de la humanidad, los niños actuales podrían tener una esperanza de vida menor que la de sus padres por la incidencia de enfermedades degenerativas asociadas al sobrepeso y la obesidad. Estos trastornos ligados a la nutrición siguen una tendencia creciente en muchos países, entre ellos España, donde la obesidad ya afecta al 15% de la población en general y al 9,3% de los menores de 17 años. La alerta se incluye en un estudio de la Fundación La Caixa, presentado ayer, y es similar a la lanzada en EEUU, donde las cifras de obesidad son casi tres veces superiores.
El planteamiento recuerda que la obesidad desencadena enfermedades prematuras que acortan la vida. "Hasta hace poco no había adolescentes con colesterol alto o hipertensión arterial", advirtió Javier Aranceta, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública y coautor del estudio. "El hecho de que una persona joven esté desarrollando factores de riesgo 30 años antes de los previstos indica que tendrá una mortalidad prematura y una esperanza de vida sin enfermedad más corta", añadió.
El abanico de dolencias causadas por el sobrepeso en la infancia incluye el riesgo de varios tipos de cáncer, intolerancia a la glucosa, diabetes de tipo 2, síndrome metabólico, cálculos en la vesícula, apnea del sueño, asma, alteraciones menstruales y trastornos ortopédicos.

ALERTA INTELECTUAL
Cuatro de cada 10 niños que hoy son obesos lo se-
rán también de adultos. El impacto más negativo, según los expertos, se producirá en grupos sociales desfavorecidos. "En los colegios de alto
standing no hay niños obesos, pero en otros contextos sí que los hay", denunció Aranceta. El especialista matizó que por ahora, en el caso de España, se trata de una "alerta intelectual", pero destacó que "si la sociedad sigue por el camino de Estados Unidos nos acercaremos también a este suceso evitable". Por ello, consideró que "ahora es el momento de actuar" y que "la mejor respuesta es la prevención".

ELEMENTOS MODIFICABLES
La mayor incidencia de la obesidad en la población infantil se centra entre los 6 y los 15 años. Es un problema que afecta más a los varones, a niños de entornos desfavorecidos, con más prevalencia en el sur y el este de España, y muy relacionado con el nivel de instrucción de la madre. Junto a cierta susceptibilidad genética influyen elementos modificables del entorno, empezando por el seno materno. La experiencia muestra que en los niños que pesaron menos de 3,5 kilos al nacer y fueron amamantados durante los tres primeros meses la incidencia de la obesidad es menor. Los mismo ocurre con los que consumen frutas y verduras o un desayuno completo.
Las altas cifras de obesidad y sobrepeso derivan de unos hábitos alimentario inadecuados, en muchas ocasiones ligados a los estilos de vida, según el estudio. "El ritmo de vida no es fácilmente acoplable a las rutinas alimentarias", explicó Cecilia Díaz, profesora de Sociología del Consumo de la Universidad de Oviedo. Así, pese a que el 64% de los españoles aseguran que planifican sus comidas, aún hay un 33% que no lo hace "por tener gustos diferentes y trabajar fuera". El 70% comparte la idea de que "ahora las comidas son más informales y uno come lo que quiere y cuando quiere".

CONSUMO HEDONISTA
Díaz apuntó a algunos signos de desestructuración como un desayuno sin fruta, la pérdida de la importancia de la comida del mediodía y una cena considerada secundaria, rápida e informal. El 31% de los españoles hacen una lista de la compra cuando va al supermercado, pero crece la tendencia hacia un consumo de alimentos más hedonista, con demasiada carne y dulces, que aleja al consumidor de los patrones saludables.
El estudio identifica dos paradojas: pese a que hay más información que nunca sobre los alimentos, los consumidores están más confusos; y la preocupación sobre seguridad alimentaria ha crecido pese a que hay más seguridad. "Hay desconocimiento de lo que comemos porque existe falta de transparencia en la cadena agroalimentaria", concluyó Díaz.