miércoles, 21 de noviembre de 2007

Hallan un escorpión marino que podría jugar al baloncesto

El fósil de una garra de escorpión marino, descubierta en una cantera cercana a Prüm (Alemania), revela que estos animales medían hasta 2,5 metros hace unos 390 millones de años. La investigación, realizada por científicos de la Universidad de Bristol en Reino Unido, se publica en la revista Biology Letters. El descubrimiento sugiere que arañas, insectos, cangrejos y criaturas similares eran mucho más grandes en el pasado de lo que se pensaba hasta el momento.

La garra pertenece a un escorpión de mar (euriptérido) Jaekelopterus rhenaniae, que vivió hace entre 460 y 225 millones de años, y tiene 46 centímetros de largo, lo que indica que este artrópodo medía alrededor de 2,5 metros de largo, medio metro más de lo que se estimaba que medían estos animales, y el más grande descubierto hasta la fecha.

Según explica Markus Poschmann, coautor del trabajo y descubridor del fósil, «estaba desligando piezas de roca con un martillo y un cincel cuando de pronto me di cuenta de que había un parche oscuro de materia orgánica sobre una recién removida laja. Después de limpiarlo pude identificarlo como una pequeña parte de una gran garra. Aunque no sabía si estaba más completa o no, decidí intentar sacarla. Las piezas tenían que ser limpiadas de forma separada, secadas y pegadas. Después se pusieron sobre una cubierta de escayola blanca para estabilizar la pieza».

Se cree que los euriptéridos son los ancestros acuáticos extinguidos de los escorpiones y posiblemente de todos los arácnidos. Algunos geólogos creen que los artrópodos gigantes existieron debido a los altos niveles de oxígeno en la atmósfera del pasado, en cambio otros consideran que evolucionaron junto a su presa, los primeros peces con armadura.

Simon Brady, coautor de la investigación, explica que no existe una explicación única. «Es probable que algunos artrópodos ancestrales fueran grandes debido a que existía poca competitividad por parte de los vertebrados. Si la cantidad de oxígeno en la atmósfera aumentó de forma abrupta, no significa que todos los bichos se volvieran más grandes», afirma Brady.