miércoles, 24 de octubre de 2007

El cerebro humano es optimista por naturaleza

El cerebro humano anticipa los acontecimientos con un optimismo incorregible que en muchas ocasiones carece de fundamento, aunque contribuya a la salud, afirma un equipo de científicos en la edición del jueves de la revista británica Nature.

Varios investigadores del departamento de psicología de la universidad de Nueva York han llegado a estas conclusiones echando mano de la resonancia magnética.

Esta técnica les ha permitido demostrar que dos zonas del cerebro -el córtex cingular anterior y la amígdala- se mostraban más activas cuando alguien recuerda un hecho positivo o negativo del pasado, o anticipa un futuro feliz, que cuando anticipa un porvenir sombrío.

Tali Sharot y sus colegas pidieron a siete hombres y a ocho mujeres, de edades comprendidas entre los 18 y los 36 años, que pensaran en acontecimientos de su pasado, y que luego imaginaran su futuro durante 14 segundos.

Los psicólogos y neurólogos partieron de la premisa de que 'una ilusión moderadamente optimista puede estimular una adaptación del comportamiento con vistas a alcanzar un objetivo, y está asociada a la salud física y mental'.

Tras haber analizado las imágenes transmitidas por los 15 cerebros examinados, los científicos llegaron a la conclusión de que 'la amígdala está sin duda implicada en la anticipación selectiva de acontecimientos emocionales futuros, en vez de servir de forma general a concebir el futuro'.

Los autores del estudio consideran que sus resultados 'podrían permitir esclarecer los mecanismos que rigen la depresión', puesto que las zonas cerebrales activadas por el optimismo también reaccionan en caso de depresión.

La investigación 'establece por primera vez una correlación entre los pensamientos optimistas y pesimistas y la actividad de algunas regiones del cerebro', reconoce el profesor de neurofisiología Marcello Costa, de la universidad australiana de Flinders.

Pero su alcance, a su entender, es limitado, habida cuenta de que 'no nos enseñan nada sobre los mecanismos neuronales que vinculan el aumento de la actividad cerebral a un estado mental'.

Según el profesor Costa, hasta que se demuestre lo contrario, un cerebro más activo no garantiza el optimismo y tampoco se puede afirmar que el pesimismo sea una consecuencia directa de una ralentización cerebral.



Terra Actualidad - AFP