miércoles, 31 de octubre de 2007

40 mil años de prisión para tres acusados de atentados de 11-M en España

MADRID, España | AFP

La justicia española condenó este miércoles a 21 de los 28 acusados por los atentados islamistas del 11 de marzo en Madrid, tres de los cuales a casi 40.000 años de cárcel cada uno, y causó la decepción de las víctimas al absolver a uno de los supuestos cerebros, "El Egipcio".

Los tres acusados condenados a las penas máximas son el marroquí Jamal Zougam, autor material, Othman El-Gnaoui, uno de los principales responsables de la célula terrorista, y el minero español José Emilio Suárez Trashorras, principal suministrador de los explosivos, por asesinato e intentos de asesinato.

Los tres han sido condenados por acusaciones de asesinato e intentos de asesinato y en virtud de la legislación española no cumplirán más de 40 años de cárcel por los atentados que causaron 191 muertos y 1.841 heridos, y que fueron reivindicados en nombre de la red Al Qaeda.

Sorprendentemente fue absuelto uno de los tres acusados de ser autor intelectual de los atentados, Rabei Ousmane Sayed Ahmed alias "Mohamed el Egipcio", detenido en Milán (Italia), además de los españoles Antonio y Carmen Toro Castro, relacionados con Trashorras.

Del resto de los ocho principales acusados, para los cuales el fiscal pedía también casi 39.000 años de prisión, el marroquí Youssef Belhadj, acusado de ser autor intelectual y sospechoso de ser el portavoz de Al Qaida en Europa -apareció en un vídeo reivindicando los atentados- fue sólo condenado a 12 años de cárcel por pertenencia a organización terrorista.

El también marroquí Hassan Al Haski, presunto ex jefe en España y después en Europa del Grupo Islámico Combatiente de Marruecos (GICM) e imputado por ser presunto cerebro de los atentados, fue condenado a 15 años.

Abdelmajid Bouchar, el otro acusado de ser el autor material y cuyas huellas se encontraron en una casa donde fueron construidas las bombas, al final fue condenado a 18 años de carcel sólo por pertenencia a organización terrorista.

El último de los principales responsables, Rafa Zouhier, confidente de la Policía, que habría servido de intermediario en la entrega de explosivos, fue sentenciado a 10 años.

El veredicto del tribunal supone la culminación de más de tres años y medio de trabajo policial y judicial, que comenzó el mismo 11 de marzo de 2004 cuando a primera hora se produjeron los atentados.

El día fatídico

Ese día, hacia las 07:40 locales (05:40 GMT), 10 bombas explotaron en cuatro trenes de cercanías llenos de oficinistas, obreros o estudiantes que se dirigían a la estación madrileña de Atocha en el peor atentado de la historia en España.

Estos atentados, rápidamente reivindicados en nombre de la red terrorista Al Qaeda, fueron atribuidos en un primer momento a la organización independentista armada vasca ETA por el gobierno conservador de la época, temeroso de que una autoría islamista le perjudicara en las elecciones generales del 14 de marzo, debido a su firme apoyo a la intervención estadounidense en Iraq, en contra de la mayoría de los españoles.

Así, los ataques contribuyeron en gran medida a la sorpresiva victoria en las legislativas del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, dos días después, tras unas masivas manifestaciones de repulsa de los atentados en toda España.

Las detenciones de hasta 116 personas en relación con este caso comenzaron a los dos días de los atentados con uno de los principales acusados, Jamal Zougam.

Tres semanas más tarde, el 3 de abril, siete de los principales autores se inmolaron con explosivos en Leganés (alrededores de Madrid) durante el cerco policial al apartamento donde se encontraban, del que escapó Abdelmajid Bouchar.

Los atentados supusieron también una guerra a nivel político, que estuvo marcada por la llamada "teoría de la conspiración", defendida por algunos sectores conservadores, que alegaban que ETA había manejado en la sombra a los autores de los atentados.

Un total de 309 testigos y 71 expertos comparecieron en este macrojuicio que este miércoles ha quedado definitivamente concluido.