jueves, 24 de mayo de 2007

La 'virgen' que parió a un tiburón



NUEVA YORK (EEUU).- Una hembra virgen de tiburón martillo tuvo una cría sin haber sido fecundada por un macho en un acuario norteamericano. Se trata de la primera ocasión en que se ha podido comprobar un caso de partenogénesis -reproducción asexual- en una especie de tiburón.

El nacimiento se produjo en diciembre del 2001 en el acuario del Zoo Henry Doorly de Nebraska. La cría murió a las pocas horas, mordida por un pez raya, pero los científicos de la Nova Southeastern University de Florida y de la Queen University de Belfast pudieron realizar el análisis de ADN y verificar que no existían las trazas genéticas de un macho.

El caso ha sido publicado en la revista 'Biology Letters' y ha renovado el interés por el estudio de la partenogénesis, un mecanismo autoreproductivo que desarrollan las hembras de algunas especies en casos de aislamiento extremo o ante la imposibilidad de encontrar un macho.
La repoducción asexual es relativamente habitual entre las abejas y las hormigas. También se han comprobado casos en serpientes y largartos en cautiverio: el más notorio de ellos, el nacimiento de cinco crías de una dragon de Komodo en el zoo británico de Chester el pasado mes de enero.

Sin embargo, hasta la fecha no se habían producido casos documentados en peces cartilaginosos como los tiburones. "Los vertebrados en general, y sobre todo los mamíferos, han dejado atrás la partenogénesis para impulsar la diversidad genética y reforzar el potencial evolutivo de la especie", escribe en 'Biology Letters' el doctor Paolo Prodohi, de la Queens University.

"Nuestra preocupación ahora es que si los tiburones recurren a este procedimiento, no sólo podrían disminuir en número, sino que serían menos capaces de sobrevivir y adaptarse", sostiene el doctor Prodohi. "El hallazgo servirá para introducir los cambios necesarios en las políticas de conservación de las especies sobreexplotadas".

La hembra virgen de tiburón martillo que ahora merece toda la atención científica fue capturada hace tres años en aguas de Florida y transportada a la pecera gigante del zoo de Omaha junto con otras dos compañeras de sus especie, pero sin ningún macho. Durante tres años, su vida discurrió monótonamente hasta que sus cuidadores descubrieron que estaba embarazada.

Muerte temprana
Las sospechas recayeron en principo en los tiburones tigre del acuario, pero los cuidadores no descubrieron en ella las mordeduras típicas que los machos causan a las hembras durante el apareamiento. La otra hipótesis era la del "almacenamiento" de esperma, previo a su puesta en cautiverio, pero tres años es un período excesivamente largo y anormal para un caso similar.

Pese a la muerte temprana de la cría, los científicos pudieron examinar sus tejidos y cotejar si existían trazas del ADN de un tiburón macho. La huella genética de la cría coincidía sin embargo con la de su madre, por lo que todo hace pensar que el óvulo no fue fertilizado, sino que se produjo un fenómeno de "duplicación" y fusión de dos células con idénticos cromosomas.

"Se trata de una táctica extrema que utlizan algunos animales cuando no se pueden aparear", declara al 'The New York Times' el director del Centro para la Investigación de los Tiburones en Sarasota, Florida. "Estos tipos han demostrado ahora que pueden hacerlo".

Gordon Schuett, profesor de la Universidad Estatal de Georgia y uno de los primeros en documentar un caso de partenogénesis en serpientes, en 1997, predijo que a partir de ahora se producirán seguramente nuevos hallazgos de especies que recurren a la reproducción asexuada, tanto en cautividad como en sus propios hábitats: "Ahora sabemos como buscar lo que queremos".

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