martes, 18 de agosto de 2009

La fe estimula la mente, incluso en los ateos: libro

FILADELFIA (Reuters) - Los monjes budistas y las monjas católicas mejoran su poder cerebral a través de la meditación y las plegarias, pero incluso los ateos pueden disfrutar los beneficios mentales que los creyentes obtienen de la fe, según reveló un popular autor sobre neurociencia.

La clave, argumenta Andrew Newberg en su nuevo libro "How God Changes Your Brain" (Como Dios Cambia Tu Mente), yace en los efectos calmantes y de concentración que tienen sobre el cerebro la meditación o las plegarias intensas.

Controles cerebrales muestran que la meditación intensa altera nuestra materia gris, fortaleciendo regiones que concentran la mente y generan compasión, mientras calman aquellas ligadas al temor y el enojo.

Ya sea que quien medita crea en lo sobrenatural o sea un ateo que repite un mantra, indicó el experto, el resultado puede ser el mismo: un aumento de la compasión -que prácticamente todas las religiones enseñan- y una reducción de los sentimientos y emociones negativos.

"En esencia, cuando se piensa en las grandes incógnitas de la vida -ya sea religiosas, científicos o psicológicas-, el cerebro crecerá", señala Newberg, jefe del Centro de Espiritualidad y la Mente de la University of Pennsylvania.

"No importa si se trata de un cristiano o un judío, un musulmán o un hindú, un agnóstico o un ateo", puede leerse en el libro escrito junto con Mark Robert Waldman, terapeuta del centro.

NEUROTEOLOGIA

En su oficina del hospital de la University of Pennsylvania, Newberg dijo a Reuters que la "neuroteología -que es el estudio del papel del cerebro en la creencia religiosa- está comenzando a arrojar luz sobre qué sucede en la cabeza de los creyentes cuando contemplan a Dios.

La ciencia y la religión suelen considerarse opuestos, pero este médico y profesor de radiología, psicología y estudios religiosos no ve motivo para no investigarlos juntos.

"Las dos fuerzas más poderosas en toda la historia de la humanidad han sido la religión y la ciencia", dijo el autor.

"Estas son las dos cosas que nos ayudan a organizar nuestro mundo y a comprenderlo. ¿Por qué no intentar juntarlas para finalmente entender nuestro mundo de una forma más efectiva?", añadió Newberg.

Otra idea que el investigador desacredita es que existe una simple "zona de Dios" en el cerebro responsable de las creencias religiosas: "No hay un pequeño lugar espiritual que se activa cada vez que alguien piensa en Dios".

En cambio, las experiencias religiosas encienden neuronas en varias zonas diferentes del cerebro, tal como sucede con otros eventos. Localizarlas no las explica, pero da indicios de cómo se produce este fenómeno y qué implicaría.

En su texto, Newberg y Waldman delinearon algunos de los "circuitos de Dios" en el cerebro y sus efectos, especialmente si se entrenan a través de la meditación, como sucede con los músculos y el ejercicio físico.

La meditación activa el lóbulo frontal, que "crea e integra todas las ideas personales sobre Dios", y calma la amígdala, que es la zona emocional que genera imágenes de una deidad autoritaria y vela nuestro pensamiento lógico.

El circuito parietal-frontal nos da una sensación del espacio que nos rodea y nuestro lugar en él. La meditación suprime esta sensación, dando lugar a un sentimiento sereno de unidad con Dios o el mundo.

"Incluso 10 a 15 minutos de meditación parecen tener efectos positivos importantes sobre la cognición, la relajación y la salud psicológica", declaran los autores en el libro.