jueves, 23 de julio de 2009

Ministerio de Salud realizará un censo para vacunar contra gripe AH1N1

El Ministerio de Salud no con oce cuántas personas tienen diabetes, hipertensión, insuficiencia renal. Ellos recibirán prioritariamente la vacuna contra el virus.

La pandemia por el virus AH1N1 cogió al país sin estadísticas recientes con respecto al número de personas afectadas con enfermedades crónico-degenerativas, como diabetes, hipertensión, alteración en las funciones del riñón...



1,5 millones de dólares costará al país la compra de 500 000 vacunas contra la gripe.

Recién en estos días se levantará una información a escala nacional. En eso trabajan la Dirección de Inmunización del Ministerio de Salud y las Direcciones Provinciales. La idea del censo es identificar exactamente dónde están los pacientes, que pueden ser vulnerables al virus AH1N1 y vacunar contra esta enfermedad.

El Ministerio de Salud pidió a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) que reserven 500 000 dosis de la nueva vacuna que se investiga a escala mundial.

En el Ministerio se reconoció que no hay la suficiente cadena de frío (bodegas) para mantener todas las dosis. Por ello, se preparan áreas físicas especializadas para recibir el cargamento. Estos espacios se levantarán en los centros y subcentros de salud que operan en todo el país.

En esta operación comercial, el Ministerio de Salud invertirá USD 1,5 millones. Pero el jefe de Neumología del hospital Eugenio Espejo (Quito), Eduardo Castro, cree que el número de dosis no es suficiente. Byron Canelos, otro médico neumólogo, sugiere al Ministerio de Salud adquirir más dosis. “Somos 13 millones de ecuatorianos y piden 500 000. Creo que el pedido es muy poco”.

Una fuente del Ministerio de Salud señaló a este Diario que el dinero que disponen permite adquirir únicamente estas dosis y que por ello se vacunará con prioridad a las personas que padezcan de enfermedades crónicas.

En los hospitales Eugenio Espejo y Carlos Andrade Marín (IESS) el número de pacientes con cuadros gripales aumentó. Solo el primero atendió 300 el miércoles y 200 más ayer. Por ello, el área especial de atención extendió las 42 horas.

En el hospital del Seguro Social de Quito ocurre el mismo panorama. La sala de atenciones recibe al menos 50 pacientes cada día. Allí, los especialistas están a la espera de las vacunas.

Información difundida en el mundo señala que gobiernos y científicos de todo el mundo aceleraron la búsqueda de una vacuna para combatir la pandemia. Australia y China iniciaron los ensayos clínicos de una vacuna y Brasil promete producirla para el año próximo. En cambio, Estados Unidos busca voluntarios
para iniciar pruebas clínicas de dos vacunas más contra la gripe.

La farmacéutica británica GlaxoSmithKline también avanza en la producción de los británicos.

La búsqueda de una vacuna se aceleró a medida que el virus se extiende tanto por el hemisferio sur, en pleno invierno, como en el verano de Asia y Europa.

Mientras los científicos se concentran para hallar el biológico, una publicación de la BBC de Londres titulada Gripe porcina: ¿negocio farmacéutico? cuestiona los negocios que se realizan para frenar el avance de la gripe.

La noticia recoge un comunicado de Roche en el sentido de que las ventas de Tamiflu, el medicamento usado para combatir el virus, aumentaron en un 203% en el primer semestre de 2009.

En ese período, los beneficios obtenidos por el antiviral alcanzaron los USD 937 millones. La empresa espera obtener similar suma en lo que resta del año.
“Las órdenes de los gobiernos y la creciente demanda de las farmacias para la venta al público han contribuido a este fuerte incremento”, explicó la
farmacéutica.

Por su parte, la mayor compañía farmacéutica del Reino Unido, Glaxo Smith Kline, anunció que proyecta ganar USD 1 600 millones por la comercialización de la vacuna hacia finales de 2009. El gobierno británico ordenó 60 millones de dosis, que estarán disponibles a partir de septiembre.

“Nosotros tenemos contratos en todo el mundo y tenemos la obligación de cumplirlos”, manifestó a la BBC el presidente de GlaxoSmithKline, Andrew Witty.