jueves, 30 de abril de 2009

Chrysler quiebra a pesar del apoyo de Obama y de Fiat

El fabricante de coches espera salir de la suspensión de pagos en 60 días y vender después el 20% del capital a la empresa italiana.


Chrysler ha pasado a la historia. Por primera vez uno de los tres grandes de Detroit (General Motors, Ford y Chrysler) se ha acogido a la protección contra la bancarrota, figura jurídica equivalente al concurso de acreedores español, la antigua suspensión de pagos.

La empresa, que fue definida ayer como “un icono de la industria de Estados Unidos” por el presidente (Barack Obama), ha tomado esta decisión después de haber sido incapaz de lograr que sus acreedores aceptaran perdonarle parte de la deuda.

Chrysler acumula un pasivo de unos 7.000 millones de dólares (5.294 millones de euros), con 46 acreedores -básicamente bancos y hedge funds- y su intención era reducir ese importe hasta los 2.250 millones, pagándolo íntegramente en metálico. Esta deuda se contrajo, principalmente, para financiar la compra de la empresa a Daimler en 2007. Además de este importe, Chrysler debe 10.600 millones a un fondo de pensiones y otros 4.000 millones al Gobierno de EEUU desde el pasado diciembre.

La propuesta de renegociación del pasivo, que contaba con el respaldo del Ejecutivo de Obama y con el de la italiana Fiat (con quien Chrysler ha llegado a una alianza), fue aceptada por cuatro bancos: JPMorgan, Citi, Goldman Sachs y Morgan Stanley. Estas entidades concentran el 70% del pasivo.

Sin embargo, la propuesta debía ser ratificada por el cien por cien de los acreedores. Varios fondos se negaron a ratificarla por entender que perjudicaba sus intereses en beneficio de otros grupos, como los trabajadores, que, dentro de ese mismo plan, iban a recibir en torno al 55% del capital de Chrysler a cambio de renunciar a una serie de beneficios sociales y laborales.

Suspensión controlada
Ante la falta de acuerdo, Chrysler se acogió a la protección contra la bancarrota, con el respaldo del Gobierno. La operación fue anunciada por el propio Obama en un discurso televisado a la nación. La bancarrota será controlada con financiación del Gobierno para hacer frente a las actividades ordinarias de Chrysler mientras dura todo el proceso judicial.

Así, el Ejecutivo aportará 3.500 millones de dólares a Chrysler, que tiene intención de seguir adelante con su alianza con Fiat. Este pacto, sin embargo, tendrá que ser autorizado por el juzgado.

Chrysler y el Gobierno pedirán al tribunal que permita la escisión de la empresa en dos sociedades, una que agrupará los activos más sólidos (las marcas Jeep y Dodge, entre ellos) y otra, las deudas.

La primera, la que la Administración bautiza ya como la nueva Chrysler, será la que canalizará la alianza con Fiat. Ésta tendrá el 20% del capital, ampliable al 35% hasta el 1 de enero de 2013. El Departamento del Tesoro de EEUU tendrá alrededor del 8% del capital, mientras que el Gobierno de Canadá recibirá en torno al 2%. Los empleados se harán con el 55% y Cerberus, que tenía el 80% antes de la crisis, pierde toda su participación.

La segunda sociedad se quedará con las deudas y será la que intentará renegociar una quita con los acreedores, si lo acepta el juzgado.

Obama aseguró ayer que espera que el proceso pueda resolverse de forma rápida, entre 60 y 90 días, lo que sería un récord para el proceso judicial estadounidense. El presidente responsabilizó de la bancarrota a los hedge funds que se negaron a refrendar el pacto para reducir la deuda y les acusó de ser unos “especuladores”.

Cambios directivos
Cuando salga de la bancarrota, la nueva Chrysler tendrá un consejo de diez miembros, seis a propuesta del Gobierno, tres de Fiat y uno de la plantilla. El consejo elegirá al presidente y al consejero delegado. El actual de Chrysler, Robert Nardelli, dejará el cargo cuando finalice la bancarrota. En ese momento, el Gobierno prestará otros 4.500 millones a Chrysler.

El consejero delegado de Fiat, Sergio Marchione, calificó ayer la alianza con la empresa estadounidense de “histórica”.

El acuerdo también implica que GMAC, la financiera de General Motors, se encargue de canalizar los créditos para los coches que venden Chrysler y Fiat en EEUU. General Motors está a la espera de que sus acreedores también acepten su plan para capitalizar deuda.

Símbolo de Detroit
Más de 80 años de historia
Chrysler, fundada hace 84 años por Walter Chrysler, es la tercera empresa del motor de EEUU. La compañía, controlada por el fondo Cerberus, es un símbolo de Detroit, cuna automovilística de EEUU. Chrysler posee la única fábrica de coches que queda hoy en Detroit ciudad.

Unión fallida con Daimler
La empresa, que pasó una reestructuración profunda en los 70 y que perteneció a Daimler hasta 2007, tiene 30 fábricas en EEUU y 54.000 empleados. El año pasado vendió 1,45 millones de vehículos en EEUU, un 30% menos. Chrysler no facilita cifra de ingresos ni de beneficios.

Primera bancarrota de Detroit
Esta es la primera vez que uno de los grandes de Detroit se acoge a la protección contra la bancarrota.