miércoles, 11 de marzo de 2009

El martirio diario de viajar en bus

Fuente :http://www.elcomercio.com/noticiaEC.asp?id_noticia=262414&id_seccion=11

Los usuarios del transporte público siguen soportando incomodidad y un mal servicio para movilizarse. Los choferes irrespetan la Ley de Tránsito.

Para utilizar el transporte público hay que estar dispuesto a todo. Así lo cree Rafaela do Carmo, quien viaja en bus desde el valle de Los Chillos hasta El Inca.



Los buses tendrán GPS
En el Distrito existen 2 475 buses urbanos repartidos en 45 operadoras, según la Empresa Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (Emmop).
El Municipio dotará a todas las unidades sistemas satelitales GPS. Este dispositivo ayudará a controlar los tiempos de recorrido, frecuencias y rutas.
El plan se inició con la capacitación a 329 dirigentes del transporte. También se darán talleres a 4 465 conductores.
Los empujones, pisotones e incomodidad son parte de sus viajes diarios. “Es horrible transportarse en bus. Los choferes piensan que llevan animales o papas”, refiere la joven de 20 años.

Pero, además de viajar de pie por casi 30 minutos, Do Carmo también debe transformarse en una suerte de equilibrista, dice.
Sus manos se sujetan con firmeza de uno de los manubrios del bus 1382, para no caer por los bruscos frenazos que realiza el chofer. “No nos queda más que aguantar. Los choferes son abusivos para tratar a la gente”.

En el bus de la operadora Alborada, que recorre desde La Marín hasta el Comité del Pueblo, apenas queda espacio. Los pasajeros deben anticipar su parada varias cuadras antes para salir de la unidad. “Ya estoy acostumbrada a los golpes con carteras, mochilas y también a los pisotones. Hay que ser ágil para soportarlo. Si no se tiene eso, es mejor no coger bus”, dice Esther Solís.

Mauricio Gudiño, chofer de la unidad, acelera bruscamente cuando llega a la av. De los Shyris. Ignora los reclamos de los usuarios y toma el carril izquierdo, que es asignado a los autos livianos, para avanzar más rápido.

Según la Ley de Tránsito, esta es una contravención de tercera clase y se multa con USD 32 y la reducción de 4,5 puntos a la licencia de conducir. Pero Franklin N., el joven controlador de la unidad, intenta justificarse. “Debemos timbrar y si nos demoramos más de dos horas en el recorrido, nos multan”.

Pocos kilómetros al sur, en la av. 12 de Octubre y Colón, la velocidad de una unidad Metrotrans pone a prueba la agilidad de Pedro Simbaña. No tiene nada de atleta pero sus piernas han aprendido a moverse rápido para correr atrás de los buses, comenta. El bus 0504 arranca antes de que el hombre corpulento suba por completo. Cuando inicia la marcha, el usuario tiene la mitad de su cuerpo fuera. La estrechez del pasillo obliga al hombre a aplicar el peso de su cuerpo al resto. Los pisotones y empujones son obligatorios.

Pero Olga Zambrano, de 64 años, ya no tiene las fuerzas ni la rapidez para eso. Sus manos apenas logran asirse del manubrio. Los apretujones estropean a la pequeña mujer. “Los buseros son unos desconsiderados. Nos tratan mal a los ancianos y a los niños”, alcanza a comentar antes de tomar un improvisado asiento, sobre el caliente motor del vehículo en el cual hay más de 20 pasajeros de pie.

En el carril izquierdo de la av. Coruña, a Gonzalo Chasila, conductor del bus, se le ocurre detenerse para dejar a tres pasajeros, en la mitad de la calzada. La maniobra, que representa la reducción de 4,5 puntos a la licencia, no arredra al chofer. “Estoy sin ayudante, porque se quedó arreglando con un policía que me quitó los papeles”, dice mientras cobra los pasajes.

El conductor del bus 1103 de la Cía. Nacional, al parecer, tampoco teme las sanciones. A lo largo de la av. De los Shyris, rebasa, deja pasajeros en la mitad de la vía y grita a los pasajeros para que “anticipen su parada”...

Kilómetros más al sur, el chofer del bus 2053 de Transplaneta detiene la unidad para dejar pasajeros en la mitad de la calzada, en la avenida Pichincha. Entre una hilera de vehículos, tres pasajeros buscan llegar a la salvadora acera.