martes, 30 de septiembre de 2008

No a salvataje tensiona al mundo

WASHINGTON | Agencias


En una pasmosa votación que sacudió la capital y los mercados mundiales, la Cámara de Representantes de EE.UU. rechazó ayer un paquete gubernamental de $ 700 mil millones para rescatar el sector financiero, ignorando las advertencias de un desplome económico.

Los líderes demócratas y republicanos prometieron intentarlo nuevamente. Tras la votación, miembros de ambos partidos convocaron varias ruedas de prensa para acusarse mutuamente por el fracaso de la “Ley de Estabilización Financiera”.

El presidente George W. Bush, quien dijo estar decepcionado por la votación en la que varios de sus coidearios republicanos le dijeron que no, porque aseguran que el Estado no debe meter la mano en el mercado, buscaba estrategias de salida de la crisis.

Cifras
Crisis financiera

228
votos en contra y 205 a favor del plan fue el resultado en la Cámara de Representantes.

80%
de morosos en pagos de vivienda en EE.UU. no reciben ayuda de sus financieras.

El efecto más inmediato fue la caída histórica de Wall Street, de cerca de 800 puntos.
La Cámara de Representantes del Congreso estadounidense rechazó ayer el plan de rescate bancario de 700.000 millones de dólares propuesto por el gobierno de George W. Bush, al echar por tierra esfuerzos desesperados para revertir la crisis financiera.

Dos de cada tres de los legisladores republicanos opuestos al plan y el 40% de demócratas rebeldes se unieron para hacer fracasar el proyecto con 228 votos en contra y 205 a favor.

Luego de la votación, el efecto inmediato fue el desplome histórico de la Bolsa de Nueva York: el Dow Jones perdió 6,98%, jamás registrado de cerca de 800 puntos.

El plan rechazado preveía una intervención del Estado en el sector privado para comprar activos dudosos de los bancos en dificultades por la crisis inmobiliaria, y así revertir la sequía de liquidez. Medida sin precedentes en la historia estadounidense, desde la gran depresión de los años 30,

El fracaso del plan dejó el ambiente sumergido en el suspenso, ya que no está claro si los líderes republicanos y demócratas podrán reformular el proyecto para someterlo a una segunda votación. La situación se complicaba aún más, ya que al atardecer de ayer comenzaba un feriado judío, por lo que muchos legisladores deberán regresar a sus distritos.

El presidente Bush había exhortado a los legisladores a aprobar el proyecto: “Comprendo perfectamente que se trata de un voto difícil”, señaló, dirigiéndose principalmente a los conservadores republicanos que habían advertido que el proyecto rompía la tradición histórica estadounidense por la cual el gobierno no interviene en los mercados.

El republicano Mike Pence, dijo: “El mayor plan de rescate financiero de la historia de EE.UU. cambia para siempre la relación entre el gobierno y el sector financiero y traslada el costo del mismo al pueblo estadounidense y eso no lo puedo apoyar”, agregó.

Otro republicano, John Culberso advirtió que el proyecto de ley otorgaba un poder inexplicable al secretario del Tesoro, Henry Paulson, quien podría decidir cuándo y dónde comprar deudas incobrables.

El demócrata Lynn Woolsey se quejó de que se le pide a los contribuyentes que paguen por la irresponsabilidad de las mayores empresas financieras.”¿Por qué no paga Wall Street por el lío que ella misma ha creado?”, se preguntó.

Bush dijo estar decepcionado por la votación y se comprometió a atender esta situación.

La votación fue precedida por una campaña de cabildeo de la Casa Blanca, en la que Bush utilizó una lista de personas para llamarlas y persuadirlas a que votaran a favor.

Los líderes de la Cámara de Representantes dijeron que esta se reunirá el jueves.

Varios ayudantes republicanos dijeron que la presidenta de la cámara baja, la demócrata Nancy Pelosi, torpedeó cualquier espíritu de bipartidismo que acompañó al proyecto con su discurso al final del debate, que culpó a la política de Bush por la crisis económica.

Paulson agregó que las autoridades emplearán “todas las herramientas” para ayudar a la economía estadounidense, pero advirtió que esos poderes son “insuficientes” y se necesita un plan de rescate. Recordó que los mercados se encuentran bajo presión, lo que afecta tanto a las empresas que necesitan crédito para pagar a sus empleados, como a las propias familias, al haber menos dinero en los bancos para préstamos.

La crisis estalló hace más de un año en el sector de las hipotecas de alto riesgo.