viernes, 28 de diciembre de 2007

Los bultos y las gallinas recorren el outlet de la terminal terrestre (fuente eluniverso.com seccion el gran guayaquil)



La limpieza del centro comercial está a cargo de 100 personas, divididas en turnos.

Viajeros con mochilas, sacos, cajas de tomate, gallinas en las manos, cartones con pollitos o gavetas de pescados recorren a diario el centro comercial de la terminal terrestre Jaime Roldós Aguilera para llegar a los niveles 2 y 3, o hasta las puertas de salida.

Este es el ambiente que se vive, especialmente en las mañanas y por las tardes, en la estructura, que hoy cumple dos semanas de su apertura total.

Muchos usuarios, especialmente aquellos que llegan de la Sierra, se sorprenden al conocer las instalaciones, ya que al bajar de los buses se encuentran con un centro comercial, algo que contrasta con el resto de terminales del país.

María Chuquilema, quien llega dos veces por semana desde Guaranda a Guayaquil, asegura que aún se admira al ver la terminal. “Esto es impresionante, en mi tierra la estación es desordenada, muy pequeña y los baños son un desastre”, afirmaba la mujer mientras arrastraba dos cajas de tomates de árbol por el centro comercial.

Cuando Chuquilema sale de la terminal, Carlos Soria –un comerciante de calzado– llega hasta el lugar cargando un saco lleno de su mercadería que va a distribuir en Manabí. Este joven de 27 años llega por primera vez a la remodelada estación y se sorprende, pues afirma que parece como si estuviera en el Mall del Sol.

El joven sube con su mercadería por las escaleras eléctricas. Aunque existe la disposición por parte de la administración de que los bultos grandes y la carga pesada se suban por los ascensores, muchos no lo hacen y así incomodan a los demás usuarios e interrumpen la circulación por las escaleras eléctricas.

Luego de dejar su bulto en el segundo piso, Soria aprovecha para ir a comprar al patio de comida. “Hay mucho orden y creo que era tiempo de que haya un lugar así, porque aquí podemos aprovechar para hacer compras, ya vi un local, cuando regrese de vender mi mercadería compraré un regalo para mi novia”, asegura Soria.

Así como Chuquilema y Soria, hay miles de personas que usan este servicio para llegar con productos que comercializan en la ciudad o para salir con objetos que venderán en otras localidades.

También hay quienes viajan todos los días por trabajo o estudio a destinos cercanos, especialmente a Milagro, Daule, Yaguachi, entre otros. Yadira de la Cruz va de lunes a viernes a la Península, donde se desempeña como profesora.

María Luisa Barrios, vocera de la Fundación Terminal Terrestre, asegura que a diario 100 personas se dedican a la limpieza del sitio, especialmente en la mañana y la noche, que es cuando los viajeros llegan en mayor cantidad con sus mercaderías y se ensucia el piso.

“Dos días después de la inauguración un señor recorrió todo el outlet con una gaveta de pescados. Dejó todo sucio, pero no podemos hacer nada porque la terminal es para eso, para el traslado de mercadería. Lo único que pedimos es que las personas tengan más cuidado con sus cosas y así evitar esos inconvenientes”, refiere.