miércoles, 29 de agosto de 2007

Perro recibe herencia millonaria de Helmsley; dos nietos, nada



NUEVA YORK | AP


El pequeño maltés de la polémica magnate de los bienes raíces Leona Helmsley, quien falleció el lunes de la semana pasada, continuará viviendo una vida opulenta, mientras que dos de los cuatro nietos de la mujer, cuya avaricia era proverbial, no recibieron nada de herencia.

Helmsley, quien fue dueña de una cadena de hoteles de lujo, estuvo encarcelada por evasión fiscal y fue apodada la reina de la maldad por sus declaraciones consideradas a veces arrogantes e insensibles, le dejó a su querido maltés blanco llamado Trouble (Problema) un fondo de 12 millones de dólares.

La controversial magnate hotelera también le dejó varios millones de dólares a su hermano, Alvin Rosenthal, quien fue nombrado como el encargado de cuidar al perro, así como dos de cuatro nietos -de su hijo fallecido Jay Panzirer-, con la condición de que visiten la tumba de su padre una vez al año.

Ella escribió que si no lo hacen, ninguno recibirá un solo centavo de los cinco millones de dólares que le dejó a cada uno.

Helmsley no le dejó nada a dos de los otros hijos de Panzirer -Craig y Meegan Panzirer- por razones que ellos conocen, indicó el testamento.

La magnate, que tenía 87 años al morir, también le dejó a su chofer, Nicholas Celea, un total de 100.000 dólares.

Pero a nadie de los herederos le fue mejor que a Trouble, que alguna vez llegó a aparecer en anuncios para los Hoteles Helmsley y que hizo honor a su nombre, como cuando mordió a una ama de casa.

Instruyo que cuando fallezca mi perro, Trouble, que sus restos sean enterrados al lado de mis restos en el mausoleo Helmsley, escribió la multimillonaria en su testamento.

El mausoleo, agregó, deberá lavarse o limpiarse con vapor por lo menos una vez al año. Ella asignó tres millones de dólares para el mantenimiento de su lugar de descanso final, donde acompaña a los restos de su marido, Harry Helmsley.

Fortuna con bienes raíces

Helmsley y su esposo, Harry, controlaban un emporio de bienes raíces valuado en 5.000 millones de dólares y que incluía al Empire State Building. Fue enjuiciada en 1989 por evasión fiscal en un sonado proceso en que ex empleados la describieron como una tirana que atormentaba tanto a obreros como a ejecutivos.

En cierto momento uno de los ex empleados testificó que ella una vez declaró: Gente como nosotros no paga impuestos. Sólo la plebe paga impuestos.

Ella negó haberlo dicho, pero la frase solía surgir siempre que se hacía referencia a ella. De todas maneras, su avaricia era proverbial. En cierta ocasión, le ordenó a un vendedor que reescribiera una factura de un par de aros a fin de ahorrar 4 dólares en impuestos a las ventas.

Cuando el empleado quiso hacerle una broma diciéndole que esa suma era insignificante para una mujer de sus recursos, Leona Helmsley le respondió: Esa es la manera en que los ricos se hacen más ricos.