miércoles, 30 de julio de 2008

Batman: ¿no habrá llegado el realismo demasiado lejos? .(fuente eltiempo.com)

Impulsado por el interesantísimo personaje del Guasón y las muy positivas críticas que había leído sobre la película, me fui a ver este fin de semana Batman, creyendo que iba a ver una de esas películas que hacen parte de mi lista de inolvidables.

Aunque sin duda es una muy buena película, lamentablemente no me pude emocionar tanto como esperaba.

Por lo único que creo que esta película puede ser considerada como inolvidable es por la interpretación del Guasón que hizo Heath Ledger: es tan buena como se ha dicho y creo que no es un exceso de entusiasmo pedir la nominación del Óscar o incluso el Óscar para él.

Sus gestos, su mirada, sus movimientos y su voz (por los cortos que he visto porque desafortunadamente me tocó ver la versión doblada en español) le dan tal dimensión al personaje que termina convirtiéndose en el centro de la película: los demás personajes, incluído el mismo Batman, quedan opacados por él, pese a que las actuaciones en general son bastante buenas (no se ha hablado nada, por ejemplo, de Gary Oldman, quien interpreta al Comisionado Gordon, un personaje gris y apocado, totalmente opuesto a los que suele representar Oldman).

El Guasón de Ledger tiene desde ya un lugar asegurado entre los villanos más grandes del cine. Su misma presencia física, su adoración por el caos y su maldad juguetona, entre otras cosas, lo convierten en un personaje de antología. No sé por qué pensé en Pablo Escobar, cuando Alfred lo define en una frase: "Hay personas que nacen para hacer arder el mundo".

Dejando al Guasón aparte, hay algo que le falta a la película para ser una de las grandes.

Cuando Christopher Nolan tomó la dirección de la saga, a nadie le interesaba ver una quinta parte de Batman después de la desastrosa Batman & Robin (1997) de Joel Schumacher. Tomando distancia frente a sus antecesores (Tim Burton y demás), Nolan decidió apostar por un Batman tremendamente realista y su idea le funcionó.

Fue tal su obsesión por el realismo que se preocupó por crear un Batimóvil que funcionara en la realidad (de ahí salió ese Batimóvil que parece copiado de un tanque de guerra), así como su traje y todos sus aparatos. Incluso, le dedicó una buena parte de Batman Begins (2005) a explicar cómo había aprendido Batman a pelear y hasta de dónde sacaba la plata para financiar sus aventuras.

No sé si haya sido por la influencia de este Batman, pero simultáneamente vimos otros héroes mostrados de una manera también bastante realista: el hombre araña, Iron Man, más recientemente, y hasta Superman, que no tuvo tanto éxito.

En esta versión, me parece que tanto realismo (que agradecimos al principio) termina por desvirtuar al personaje. Del Batman de las caricaturas queda ya poco. Esta película parece más una mezcla de Miami Vice con James Bond. SPOILER Por ejemplo, ver a Batman atrapando (secuestrando) a un criminal en China, cual equipo élite norteamericano, es algo que no encaja para nada con el personaje. FIN DEL SPOILER.

Lo más complejo de este Batman, para bien y para mal, es que Nolan llevó tan lejos el realismo en Batman, que el riesgo se vuelve real y eso es algo que Batman no puede tolerar, por muy resistente que sea su traje.

Todo el que se ha visto Batman (sobre todo en la serie de los sesenta) sabe que el Guasón, el Pingüino o Gatubela son villanos mas chistosos que peligrosos (incluso en los Batman de Tim Burton) y generalmente son tan torpes que terminan estropeando ellos mismos sus propios planes, casi sin que Batman haga nada. En la mayoría de los casos, los criminales terminan encerrados en el asilo Arkham esperando a que les den otro chancecito de salir a 'jugar' con Batman.

Pero en este caso, las cosas se ponen demasiado serias y el realismo que tanto quería proteger Nolan se le viene a pique: qué puede hacer un héroe peleando a 'puño limpio' con unos villanos que utilizan ametralladoras, rockets y todo lo demás. El pobre Batman parece destinado a convertirse en mártir. Además, por ratos uno siente que al mismo Bruce Wayne termina estorbándole el traje durante la película. Por ejemplo, me pareció un poco absurdo ver a Batman disparando una escopeta, así se tratara de un imitador.

Ya se está hablando de una tercera versión de Batman (en esta tanda), pero lo veo difícil. No solo porque Nolan se ha mostrado reacio, sino porque por el camino que va sería muy difícil mantener, de una manera creíble, esa invencibilidad de Batman.

Tal vez sea hora de devolver a los superhéroes a donde pertenecen, a su mundo de fantasía.