martes, 4 de septiembre de 2007

La tercera edad ahora tiene como distraerse y ser cuidada de mejor manera

Antes quien tenía más de 65 años se quedaba en su casa y nada más. Lo cuidaban sus hijos, sus nueras, sus nietos... Ahora toda ha cambiado, los centros de cuidado del adulto mayor aumentan y hasta existen guarderías para ancianos, en donde pasan la mañana y sus familiares los retiran a las 17:00. Allí comen, realizan ejercicios...

En el Ministerio de Inclusión Económica y Social están registradas cerca de 300 organizaciones vinculadas con la tercera edad, entre fundaciones, centros gerontológico, asociaciones de jubilados, hogares de ancianos... Pero el número de centros existentes es mayor, puesto que algunos no están registrados.

Toda esta tendencia obedece a que la estructura de las edades está cambiando. En 1985, los adultos mayores representaban el cuatro por ciento de toda la población del Ecuador y en el 2005 subió al 5,7, según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL).

Para el 2030 se calcula que la población de adultos mayores corresponda a la mitad de todos los niños y adolescentes y que en el 2050 haya igual número de niños y adolescentes que personas de la tercera edad, dice Reynaldo Cervantes, coordinador del Sistema Integrado de Indicadores Sociales del Ecuador (Siise).

Por eso, los hogares de ancianos son cada vez más necesarios. En el país existen de diversos estilos y precios. Al sur de la ciudad de Quito hay uno que se llama Plenitud. Tiene capacidad para 193 personas, pero actualmente se encuentran 130 personas.

Banda Piana, directora de este centro, cuenta que allí el sistema funciona mediante subvenciones. Es decir, reciben donaciones de empresas privadas y también hay ancianos que subsidian al resto con sus mensualidades.

Allí hay áreas en las que las personas pagan 210 dólares al mes y otras que cancelan 800, obviamente ellos están ubicados en mejores sitios. Los cuartos son amplios y están decorados de acuerdo con el gusto de los propios pacientes y de sus familiares, tienen su comedor y atención personalizada.

En toda el área existe hidromasaje, lavandería, odontología, camas hospitalarias, enfermeras las 24 horas del día, red de oxígeno, área de ejercicios...

En el mismo sector también funciona la Casa de Luisita. Sus dueños lo crearon porque querían dejar a su madre en un hogar, pero ninguno los convenció, así que convirtieron su propia casa en un asilo. La señora falleció, pero el área sigue funcionando y sus internos pagan entre 300 y 350 dólares por la estadía, esto incluye la alimentación, los cuidados, las terapias y la atención primaria de salud.

En todo este rubro no se incluyen los cuidados adicionales. Es decir un familiar también debe solventar los gastos de medicinas para enfermedades como diabetes, hipertensión u otras.

Gisela Andrade, directora de la Casa de los Abuelos, en el Valle de los Chillos, dice que por lo menos estas enfermedades necesitan entre 30 y 100 dólares mensuales adicionales para medicinas.

Por ejemplo, en la Casa de Luisita, hay un interno que sufre de escaras en las piernas. Necesita tres tipos de medicinas y adicionalmente gasas, agua oxigenada, cremas. En su caso, la pensión y los gastos médicos corren por cuenta de sus 13 hijos, quienes aportan con mensualidades de 25 ó 35 dólares cada uno.

En realidad, la tercera edad se ha convertido en un buen negocio para el sector de la salud, pues son quienes más se enferman de problemas cardiovasculares, pulmonares, Alzheimer, demencia senil, según Fernando Orbe, director del hospital de atención integral del adulto mayor, un ente público.

Una de las enfermedades más caras en la tercera edad es precisamente el Alzheimer. L a psiquiatra Elsa Vaca precisa que la dosis más baja consiste en una pastilla al día, la cual cuesta 1,70 dólares. Es decir, un paciente con este padecimiento necesita por lo menos 51 dólares al mes para afrontar la enfermedad. Generalmente quienes padecen de este mal cambian su personalidad, se vuelven más irritables y hasta pueden ser agresivos.
Conforme avanza la enfermedad pueden olvidarse de cómo realizar su aseo personal, cómo usar el servicio higiénico, cómo comer o hasta cómo caminar.

Por eso no solo se mueven servicios en torno al anciano sino también bienes. Por ejemplo: los pañales, cuando algunos sufren de incontinencia urinaria. Beatriz Paredes, administradora de la Casa de Luisita, cuenta que por lo general los adultos mayores que ella atiende utilizan tres pañales en el día y dos en la noche. Entonces un paquete de 60 unidades dura de 10 a 20 días y cuesta 25 dólares, pero esos son aquellos que vienen con fallas, los otros son más caros.

Para aquellos adultos mayores que no cuentan con muchas posibilidades también hay centros regentados por comunidades religiosas. Algunos no cobran nada pero el interno no debe tener familiares. Adicionalmente no debe estar inválido, no sufrir de trastornos mentales y no tener infecciones contagiosas.

Quienes asumen los gastos de las personas de la tercera edad son los familiares, en la mayoría de casos, porque en el Ecuador solo 165 829 personas cuentan con una jubilación y 81 274 son beneficiarios de Montepío, pero no todos son de la tercera edad.

El promedio de las pensiones son 268 dólares. La mínima es de 27 y la máxima de 810 dólares, explica Ramiro Rosero, director de Pensiones del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social.

El número de personas de la tercera edad en el Ecuador asciende a 813 624 y alrededor de un 40 por ciento de ellos ya no tiene un ingreso propio, según el Siise, y su ingreso promedio es de 195 dólares. La mayoría tiene negocios por cuenta propia, es agricultor o se dedica al comercio.

En fin, la nueva pirámide poblacional ha traído más centros gerontológicos. Pero Cervantes cree que en el futuro no solo se incrementarán estos negocios, sino también otras áreas, porque ahora la esperanza de vida evolucionó de 48,4 entre 1950 y 1955 a 74,2 del 2000 al 2005. Y en todo este rango, las mujeres viven por lo menos seis años más que los hombres.

La tercera edad Una radiografía del sector en indicadores

La población de la tercera edad en el Ecuador tiene muy pocos logros en cuanto a educación. Un estudio del Siise revela que solo el 54,9 por ciento de los adultos mayores ha completado el ciclo primario y básico en todo el país.

Según el Censo del INEC, el 21 por ciento de la población de la tercera edad tiene algún tipo de discapacidad y esta es mayor en las zonas urbanas antes que en las rurales, pero el número de afectados en realidad puede ser mayor. Las principales deficiencias están relacionadas con la incapacidad para ver, para mover el cuerpo, para oír. También sufren de retardo mental. Y sus principales causas de fallecimiento son enfermedades crónico-degenerativas.

FUENTE :elcomercio.com seccion familia